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El legado de Mancera: abuso, opacidad y abandono

El legado de Mancera: abuso, opacidad y abandono
  • Publishedabril 29, 2026
  • El reciente fallo sobre el ISSSTE revive una gestión marcada por decisiones cuestionables, donde el interés público quedó subordinado a prácticas de recaudación y control

Por Mario Moreno Becerril, Coordinador del Programa Trato Digno ISSSTE

Hoy quiero compartir con ustedes un acto de justicia que la derecha y sus medios aliados han intentado distorsionar con saña. Sin embargo, para no repetir la historia, es indispensable conocerla y, sobre todo, mantenerla fresca en la memoria. Hoy más que nunca, es un deber recordarle a la ciudadanía de la Ciudad de México la gestión nefasta que se vivió en el periodo de Miguel Ángel Mancera, para que el contraste con el presente nos permita valorar lo que se ha rescatado de las ruinas de la corrupción.

Recientemente, la Suprema Corte puso orden y frenó un atropello histórico: el intento ilegal del mancerismo por cobrar “predial” al ISSSTE. Fue una atrocidad administrativa diseñada para retener cuotas de los trabajadores y ocultar desfalcos. Intentaron gravar la salud de 13 millones de mexicanos pasando por encima de la Constitución. Este fallo no es un favor; es un acto de Justicia Social que protege el presupuesto para medicinas y equipo. La oposición miente al hablar de “conflictos de intereses”; lo que les duele es que se les puso un alto a sus intereses rapaces. Se acabó el tiempo en que usaban a la salud pública como su caja chica personal.

El Rostro de la Traición: El Sexenio del Engaño

Para entender este intento de robo al ISSSTE, hay que mirar el expediente completo de una administración que llegó con votos de izquierda pero gobernó con el puño de la derecha más rancia:

La Ciudad como Botín Inmobiliario y el Dispendio:
Mancera no gobernó para los ciudadanos, sino para los desarrolladores. Bajo su amparo nació el llamado “Cártel Inmobiliario”, otorgando permisos ilegales que secuestraron el agua y la tranquilidad de colonias enteras. Mientras tanto, el dispendio era insultante: gastó casi 3 millones de pesos solo en remodelar su oficina personal y repartió cientos de millones en publicidad para fabricarse una imagen mediática, mientras la infraestructura de la ciudad se caía a pedazos.

    El Golpe al Bolsillo y la Negligencia en el Metro:
    Sin la menor sensibilidad, aumentó la tarifa del Metro de $3.00 a $5.00 bajo la promesa de una mejora que nunca llegó. Por el contrario, su gestión estuvo marcada por la opacidad en el mantenimiento y el escándalo de la Línea 12, donde la negligencia administrativa y las fallas de origen —que él no supo o no quiso corregir de fondo— sembraron las semillas de tragedias futuras. Para Mancera, el Metro era una fuente de recursos, no un servicio para el pueblo.

      El Estado Policial y el Espionaje (Caso Sterling):
      Gobernó como una derecha fascista. No solo persiguió a activistas sociales desde su primer día, manteniéndolos como presos políticos, sino que montó un centro de espionaje en la calle Sterling. Desde ahí, se intervinieron teléfonos y se dio seguimiento a opositores y periodistas. Fue un gobierno de vigilancia y castigo, donde la libertad de expresión era una amenaza para sus negocios.

        Sangre, Impunidad y la Negación del Crimen:
        El multihomicidio en la colonia Narvarte —donde fueron ejecutados Rubén Espinosa y Nadia Vera— destapó la peor cara de su procuraduría: una institución que protegió a los verdugos de Veracruz y criminalizó a las víctimas. Mancera negó sistemáticamente la presencia del narcotráfico mientras las ejecuciones subían un 114%. Tuvo que intervenir la Marina en Tláhuac para evidenciar lo que él, por complicidad o incapacidad, se negaba a ver.

          La Traición Final: El 19-S:
          Su acto final de desprecio fue tras el sismo de 2017. Mientras miles de capitalinos seguían entre los escombros, su administración manejó de forma opaca más de 8 mil millones de pesos destinados a la reconstrucción. Al final, abandonó el barco antes de tiempo para buscar el fuero de una senaduría, dejando a la ciudad herida y con un “tiradero” administrativo que hoy seguimos saneando.

            Memoria contra el olvido

            Recordar estos casos no es un ejercicio de rencor, es un escudo ciudadano. La historia ya juzgó a Miguel Ángel Mancera y lo ha condenado a la desaparición política, pero su “legado maldito” sigue intentando asomar la cabeza a través de los ataques contra los gobiernos de la Transformación.

            Hoy, la resolución de la Corte sobre el ISSSTE nos recuerda que la ley sí puede servir al pueblo cuando hay voluntad política.

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            Red Capital