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Tequio “Elena Arizmendi”: servir con dignidad

Tequio “Elena Arizmendi”: servir con dignidad
  • Publishedfebrero 23, 2026
  • Una experiencia vivida desde dentro que confirma que el trato digno comienza con comunidad, liderazgo y ejemplo.

Por Mario Moreno, Coordinador del Programa Trato Digno

Participar en el Tequio Nacional “Elena Arizmendi” no fue para mí una actividad más en la agenda institucional; fue una experiencia que me recordó por qué decidimos servir en lo público. En cada jornada, mientras sostenía una brocha o ayudaba a limpiar un jardín, confirmé que la transformación del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) no se decreta desde una oficina: se construye a ras de suelo, hombro con hombro.

Lo que comenzó como una convocatoria para participar en el tequio en la Clínica de Medicina Familiar Xalostoc, en Ecatepec, se convirtió en una conversación viva entre compañeras y compañeros que entendimos que dignificar nuestros espacios es dignificar también a quienes los habitan y a quienes acuden a ellos en momentos de vulnerabilidad.

He visto cómo la visión del Director General, Martí Batres Guadarrama, se traduce en algo más que discurso. Su insistencia en rescatar el sentido social del Instituto tiene eco cuando uno presencia la entrega de insumos, equipo y medicamentos acompañando estas jornadas. No se trata solo de pintar muros; se trata de enviar un mensaje claro: el ISSSTE está vivo y dispuesto a renovarse desde adentro. Esa convicción se fortalece cuando comprobamos que el liderazgo también implica presencia, coherencia y ejemplo.

En lo operativo, he sido testigo del trabajo constante de Rodrigo Ávila para convertir la idea en acción organizada, sumando voluntades y generando coordinación efectiva. Junto a él, funcionarias comprometidas como Rocío Villarauz y Daniela Tarín han demostrado que la actitud propositiva no es un adorno, sino un motor real de cambio. En cada tequio los he visto involucrarse, escuchar, proponer y trabajar, recordándonos que el servicio público exige constancia y cercanía. Cuando el liderazgo se ejerce desde la participación, el mensaje permea con mayor fuerza en todo el equipo.

Nombrar esta jornada en honor a Elena Arizmendi Mejía tiene un significado profundo. Mientras pintábamos, pensaba en su ejemplo de servicio desinteresado y en cómo esa herencia moral sigue vigente. Fundadora de la Cruz Blanca Neutral, Arizmendi demostró que la atención no conoce de fronteras. El trato digno no comienza en el consultorio; inicia desde el entorno. Un jardín cuidado, un pasillo limpio, una sala ordenada comunican respeto antes de cualquier palabra. He podido constatar cómo cambia el ánimo del personal cuando el espacio refleja orden y cuidado, y cómo esa energía se transmite a nuestros derechohabientes.

Algo que me marcó particularmente fue ver a compañeras y compañeros aportar de su propio bolsillo para comprar herramientas o pintura. Ese gesto, sencillo pero poderoso, habla de pertenencia. Nadie obligó a nadie; lo hicimos porque sentimos que estas unidades también son nuestras. En ese espíritu he coincidido, una y otra vez, con compañeras como Karla García, Julieta Villegas, Shirley Hernández, Rosalía Godoy y Jessica Borja, cuya presencia constante en los tequios confirma que su compromiso es genuino y está orientado a fortalecer el servicio que brindamos. Su ejemplo silencioso demuestra que la transformación no siempre necesita reflectores, sino voluntad.

Más allá de la mejora física, el mayor logro del Tequio “Elena Arizmendi” ha sido hacer comunidad. Entre pintura y jardinería compartimos historias, rompimos inercias y estrechamos lazos entre personal de base y de confianza. Descubrimos afinidades, entendimos mejor los retos de otras áreas y fortalecimos un clima laboral que, estoy convencido, impacta directamente en la calidad de la atención.

Hoy puedo decir que participar en estos tequios me reafirma que servir con dignidad es una práctica cotidiana. El ISSSTE se transforma cuando quienes lo integramos asumimos que cada acción, por pequeña que parezca, suma. Y si algo me deja esta experiencia es la certeza de que la comunidad organizada es la base más sólida para construir el trato digno que nuestros derechohabientes merecen.

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Red Capital