Primero los pobres: del lema a los resultados

- Las cifras del INEGI confirman lo que millones ya viven: la 4T convirtió el humanismo mexicano en política de Estado que reduce desigualdades y amplía derechos
Mario Moreno, Coordinador del programa Trato Digno ISSSTE
Los datos son claros y contundentes: entre 2018 y 2024, 13.4 millones de personas salieron de la pobreza y 1.7 millones dejaron la pobreza extrema en México, de acuerdo con el INEGI. Esta reducción histórica no es obra de la casualidad, sino del cambio de rumbo que inició el expresidente Andrés Manuel López Obrador, bajo el principio de primero los pobres. Con políticas sociales masivas, aumento al salario, generación de empleo y una visión de economía moral, se ha logrado revertir años de abandono.
Durante su administración, se elevaron a rango constitucional derechos como la pensión universal para adultos mayores y las becas para estudiantes. Lejos de ser asistencialismo, estas medidas forman parte del llamado humanismo mexicano, que entiende que el desarrollo real sólo es posible cuando las mayorías tienen garantizado un piso de bienestar.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha tomado la estafeta con firmeza: profundizar lo que funciona y no dar marcha atrás. La continuidad de los programas para el bienestar es un compromiso primordial para su administración, y también lo vemos como uno de los ejes vitales en la Ciudad de México, bajo el liderazgo de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, donde se han reforzado los apoyos a la población vulnerable: seguridad alimentaria, respaldo a personas con discapacidad, adultos mayores y madres jefas de familia.
Los datos más recientes del INEGI y el Coneval muestran que la pobreza extrema multidimensional en México disminuyó a 5.3%; equivalente a 7 millones de personas, el nivel más bajo en la historia. Además, la pobreza laboral se encuentra en su nivel más bajo desde que existen registros. Esto se explica por el incremento histórico del salario mínimo y el fortalecimiento del empleo formal.
Uno de los componentes de la pobreza multidimensional es el acceso a los servicios de salud, un punto en el que los gobiernos de la Cuarta Transformación han puesto énfasis. Cambios profundos en el ISSSTE y el IMSS como el mejoramiento en la calidad de la atención médica, ampliación de su infraestructura, renovación de ambulancias y quirófanos, y mayor cobertura en zonas rurales y urbanas, han ayudado a disminuir la brecha en el acceso a este derecho social.
Estos resultados no sólo se miden en estadísticas: se reflejan en el refrigerador lleno, en los hijos que pueden seguir estudiando, en el trabajador que ahora tiene mejor seguridad social y en la familia que recibe atención médica sin endeudarse.
La ruta está trazada. Con López Obrador comenzó, con Sheinbaum continúa y se fortalece. El humanismo mexicano no es una promesa, es una realidad que se construye todos los días, siempre con una brújula clara: por el bien de todos, primero los pobres.
Al final, tuvo que llegar un hombre humilde de Macuspana, Tabasco, para mostrar que se puede gobernar pensando primero en quienes menos tienen. Lo hizo guiado por tres principios tan sencillos como contundentes: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.