Opinión: Justicia para el pueblo trabajador

- Martí Batres impulsa la condonación de créditos hipotecarios del FOVISSSTE que crecieron de forma injusta, beneficiando a miles de trabajadores que ya habían pagado mucho más de lo prestado.
Por Mario Moreno Becerril
Durante años, miles de trabajadores del Estado vivieron una injusticia silenciosa. Adquirieron un crédito hipotecario a través del FOVISSSTE con la esperanza de tener un patrimonio digno, pero a cambio se quedaron con una deuda que crecía sin cesar, incluso después de haber pagado durante años. Casos en los que se terminó pagando dos o hasta tres veces el monto original del préstamo se volvieron comunes. Un sistema pensado para dar estabilidad se convirtió, en muchos casos, en una carga insoportable.
Este abuso no era fortuito. Desde la reforma de 2016, en tiempos neoliberales del PRI, cuando los créditos comenzaron a actualizarse en función de la UMA (Unidad de Medida y Actualización), las mensualidades se dispararon año con año, dejando a miles de acreditados atrapados en un ciclo sin fin. Jubilados, trabajadores en activo y familias enteras vieron cómo su esfuerzo no era suficiente para liberarse de una deuda que cada vez más se volvía impagable.
Por eso resulta profundamente esperanzador el anuncio que hizo el Director General del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama: la condonación de las llamadas deudas impagables del FOVISSSTE. Bajo el principio de justicia social, Batres impulsa el Programa de Liquidación de Créditos “20 y Más”, una política que reconoce que, si una persona ya pagó dos o tres veces lo que originalmente le prestaron, no tiene por qué seguir endeudada.
Esta decisión es profundamente humana. Envía un mensaje claro: el Estado no debe lucrar con la necesidad de vivienda de su gente. Por el contrario, debe garantizar que sus trabajadores accedan a una casa sin hipotecar su futuro. Martí Batres lo ha entendido, y con esta medida da un paso hacia la recuperación de la dignidad y tranquilidad para miles de familias.

No se trata de una ocurrencia. Este programa está cuidadosamente diseñado para identificar y beneficiar a quienes ya han cumplido con creces sus obligaciones. Se calcula que, en una primera etapa, más de mil 400 personas podrían ser liberadas de estas deudas que parecían perpetuas. Pero el impacto va mucho más allá: devuelve la confianza en las instituciones y demuestra que sí se puede gobernar con justicia y sensibilidad.
En un país donde por décadas se normalizó el abuso financiero, donde los grandes intereses hipotecarios aplastaban a los más vulnerables, este tipo de decisiones marcan una diferencia histórica. No es casualidad que esta acción surja en el contexto de una nueva visión de gobierno, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, donde el bienestar de las mayorías vuelve a colocarse al centro.
Gracias a esta medida, el ISSSTE recupera su rostro más noble y solidario. Y Martí Batres se consolida como un servidor público que escucha, entiende y actúa. Hoy más que nunca, vale la pena decirlo fuerte: cuando se gobierna con el corazón, los resultados se sienten en los hogares, no en los discursos.