Los Desaparecidos, dúo chileno que fusiona el folk andino con el new wave

En el vibrante panorama musical chileno, el dúo Los Desaparecidos emerge con una propuesta que desafía las convenciones y busca conectar con la esencia humana. A través de una fusión sonora única y un profundo mensaje de cohesión, este dúo ha capturado la atención en su reciente y exitosa gira por México.
El sonido: un puente entre lo ancestral y lo moderno
Al intentar definir su sonido, la banda se muestra humilde, reconociendo que la percepción más válida es la del oyente. Sin embargo, basándose en la retroalimentación de su primer disco, hay elementos distintivos que los diferencian. Los Desaparecidos han logrado una “fresca” fusión entre el folk andino y el new wave de los 80, una combinación que, aunque se puede encontrar en temas de bandas icónicas como Los Prisioneros y Soda Stereo, ellos la han consolidado como el sonido central de su proyecto, nutriéndose de una gama más amplia de influencias.
Además de su propuesta sonora, el dúo se distingue por su búsqueda de reinterpretar los preceptos de las cosmovisiones de los pueblos prehispánicos. Consideran “urgente recordar” estos principios para fomentar la “cohesión humana con todo lo que vive con nosotros, en busca de sensatez, coexistencia y respeto”. En un mundo que a menudo perciben como una “realidad vacía”, confían en la música como una herramienta para “colarse por rendijas y llegar hasta el alma de quien conecta”.
Un camino musical a ritmo propio: la filosofía detrás de los sencillos
En lugar de lanzar un álbum completo, Los Desaparecidos han optado por una estrategia de publicación gradual de sencillos, una decisión que obedece a una filosofía particular: “creemos que de este modo estás obligado a centrar tu trabajo en cada canción, darle un espacio único y relevante que por lo general se pierde en un disco”. Para ellos, cada sencillo es una pieza fundamental que cuenta sus primeros pasos como dúo, preparando el terreno para el lanzamiento de su primer disco de larga duración.
Esta estrategia ha sido clave para establecer una conexión profunda con el público, demostrando que el folk latinoamericano tiene un poder revelador. La banda ha recibido un “feedback muy humano, real y emotivo de un público muy amplio”, lo que los mantiene agradecidos y motivados.
El éxito en México y la ilusión del viaje
Su reciente gira por México fue un éxito rotundo, marcado por la calidez del público. La banda se presentó en importantes foros como la Feria del Caballo en Texcoco, la Feria Nacional de San Marcos en Aguascalientes y como teloneros de los hermanos de Nunca Jamás en varias ciudades. En cada show, el público se mostró cercano, coreando su nombre y aplaudiendo de pie.
“Hasta el momento verdaderamente hermoso”, expresan. “El mensaje está llegando y de eso se trata todo esto”. A su regreso a Chile, su perspectiva no se enfoca en metas fijas, sino en el proceso, pues consideran que “la meta es ilusoria” y “el destino es siempre el viaje”.

“Rumbo al Mar”: una oda a la coexistencia
El single “Rumbo al Mar” es un himno a la vida y la conexión con el entorno. La banda se identifica profundamente con la letra, que invita a “identificar el camino que nos lleva a todos al mismo puerto”. La canción es una oda que reinterpreta la “mirada originaria de pertenencia y respeto a esta vida”, recordándonos nuestra falta de responsabilidad con el planeta.
El nombre: un recordatorio de la esencia humana
El nombre de la banda, “Los Desaparecidos”, ha generado preguntas debido a su evocación a una grave problemática social en Latinoamérica. Sin embargo, su elección va más allá de la coyuntura. Para ellos, “Los desaparecidos” son todos aquellos que “pasaron por acá intentando dejar claridad respecto a lo que vinimos a hacer”, y que “mientras más buscamos separarnos de eso, más grande es el vacío”. El nombre es un recordatorio de que “nadie nunca ha de desaparecer en ningún lugar, por el solo hecho de pensar o ser distinto a lo establecido”.
Tecnología y la industria musical: a ritmo propio
En un sector que exige inmediatez, Los Desaparecidos navegan la industria musical adaptándose a su propio ritmo. Reconocen que las fórmulas del mercado “obedecen a medios que buscan vender un determinado producto, más que a los intereses reales de un artista”. Para ellos, el desafío es seguir las tendencias sin “dañar lo que más importa, ‘la flecha’, no el indio”.
Sobre la tecnología, la ven como “un interesante desafío, a ratos un despropósito sin sentido”. Si bien reconocen que las nuevas herramientas pueden homogenizar el sonido, también las consideran una “increíble solución a temas que antes eran complejos y costosos de resolver”.
Los Desaparecidos no solo ofrecen música; presentan una filosofía de vida, un llamado a la reconexión con la tierra y con la esencia humana. Su música es un eco de sabiduría ancestral que resuena con urgencia en el presente.